El que más espera, más desilusión se lleva, es ley. La cuenta
regresiva para la apertura del Mundial 2014 contagió con su fiebre a todas las
redes sociales y los medios desde hace días y, las personas como yo que de
fútbol no entienden ni el “gol”, se
refugiaron en lo único interesante que podría tener la Copa del Mundo: su inauguración.
Flor de garrón nos comimos.
La apertura comenzó alrededor de las 15:15 con miles de
millones de televisores prendidos esperando su inicio. A los que estaban
trabajando en ese horario se les “perdonó el ratito que dure” y los estudiantes
se inclinaron por esquivar su cursada. Veinticinco minutos duró en total,
siendo ésta la inauguración más corta de la historia de los mundiales. Y
también la más insulsa (es mi blog, soy la reina y opino lo que quiero) de todos las Copas del Mundo que mi
memoria recuerda.
Unas 600 personas en escena pegando saltitos, disfrazadas
de, según los productores del acto, lo que se definió como “objetos inspirados en la
naturaleza”. Unas flores alinígenas, unos repollos de caducidad dudosa y unos
árboles que si me los cruzo a la noche me cambio de vereda, invadían el estadio
al ritmo de una samba. Me ponían a mí a bailar en pedo ahí y la pasaban mejor.
En el medio de las verduras bailarinas, una bola representando “la tecnología”
que traerá Brasil 2014 proyectaba imágenes y de repente “¡Ooooooooh!” ovaciona
el público, y aparece el impresentable de Pitbull, la diosa de Jennifer López media dura
y una muchacha que tuve que buscar online el nombre: Claudia Leitte, una
cantante brasileña. Juntos, hicieron más playback que yo cuando pasan la
canción de Titanic y flasheo videoclip, al ritmo de “We are one”. Esta canción
de mierda nos hizo extrañar al indescifrable “Waka waka” de la Shaki. Sí gente,
fueron 25 minutos re manijas.
Lo único que rescato es el final de la apertura, porque sino sería muy mala persona, donde un
chico cuadripléjico caminó unos treinta metros gracias a un exoesqueleto
manejado cerebralmente, dando el puntapié que dio el inicio al Mundial. Impresionante
lo que hace la tecnología. ¿Ves, Brasil? Eso es modernidad, no la pelota mágica
pedorra que metieron en el centro. Y, por cierto, aguante la Flor
del Loto que está cerca del Planetario en Capital, carajo. Altos mates me tomé ahí.
Para finalizar, le quiero agradecer a Twitter que tantos
buenos ratos me hace pasar y a la creatividad de la gente bajo el hashtag
#AperturaDelMundial e #InaguraciónMundial. Y, como dicen los que entienden más
de fútbol que yo: Brasil, la tenés adentro.

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