domingo, 24 de agosto de 2014

Mi soledad es de calidad



Ya no transmite esa imagen de rockero con la que se lo conoció. No más pelos largos, no más ropa desarreglada, no más cara de malo. Aquel cantante de “Los caballeros de la quema” es ahora, varios años después, un nostálgico del rock de los 80 y un padre en armonía con su soltería.
     “Creo que no es para cualquiera estar solo, porque es una renuncia a lo que hemos formado como modelo familiar y también corres el riesgo de convertirte en un ermitaño, que empieza a pasar sin darte cuenta”, declara el cantante. Lejos de aquellos temas que componía para su banda noventosa, hoy como solista escribe enfocándose en el amor a su hijo Benito, las noches de soledad y los rituales que lo acompañan rodeando los 50.
    Twittero constante, los temas a los que recurre a diario en su perfil se centran en su hijo, el fútbol y la música. Temas que  entremezclan su pasado y su presente, ya que durante su infancia intentó entrar a Ferro como jugador y quedó afuera, siendo ahora Benito quien parece poseer estas cualidades deportivas y resultando ser un fanático de Pablito Lescano. “Él sabe que hay un género musical que yo no logro disfrutar que es la cumbia. En mi auto no se escucha y él a propósito me dice: Quiero escuchar cumbia, papá”, cuenta Noble.
   Por otro lado, a pesar de su largo recorrido en el ambiente musical que ya lleva más de treinta años, si algo caracteriza al solista es su perfil bajo. Su pareja más conocida por los medios fue la madre de su hijo, Julieta Ortega, pero hasta ahí llega su lista. Jamás se lo conoció por situaciones polémicas ni conflictos mediáticos.       
    Sus seguidores fieles saben que los recitales desde que se separó de la banda tienen la marca Noble: un banquito, su guitarra y él, escondido tras gafas oscuras, tomando una copa de vino. Y, es quizás así, como se puede resumir la vida actual de Iván Noble: tranquilidad, perfiles bajos y una copa en soledad.

sábado, 16 de agosto de 2014

"Me siento Frank Sinatra en Las Vegas con una diferencia. Bueno, dos"



Las mesas se van llenando y los mozos no paran de caminar. El ambiente se siente liviano, como una reunión de muchas personas que en algún momento se conocieron; que algo les queda en común. Ya pasaron varios años desde el último recital de Iván Noble en La Trastienda de San Telmo pero esa esencia todavía está.
Se abre el telón  y sólo él,  su guitarra y los vasos del público retumban en el lugar. La melodía tranquila del tema “A pan y agua” nos relaja y de repente escuchamos la ultima estrofa y salimos del mundo del clonazepam al que puede transportarte la música que te gusta “Contra las cuerdas, roto, pero te espero igual”, finaliza Iván.
Al primer tema le siguen un par de acústicos más pero, poco a poco, empiezan a rodear al músico cinco personajes más. Un baterista, un bajista, un tecladista y dos guitarristas comienzan a tocar los temas más movidos y nos invitan a cantar. Algunos se dejan llevar y sacuden manos en el aire al ritmo de “La chica que nadie saca a bailar”. Iván presenta a uno de sus guitarristas, lo nombra Benjamín, y nos encanta con la música que sale de su instrumento acompañado por los dulces agudos que emite su voz. Realmente única.
Entre los temas viejos, los nuevos, las nuevas versiones y las mezclas, Iván se detiene e interactúa con el público; es uno más que brinda con nosotros. No faltan las mujeres que le proponen casamiento, específicamente una que le grita con pasión: “yo te lavo, plancho y cocino”. Iván ríe, nos tira un poco de su humor ácido entre la dulzura de sus letras e invita a reflexionar.
La frutilla de un recital que nos recordó a los noventa, lo dio el tributo que se realizó a Gustavo  Cerati.  El cantante invitó a subir al escenario a un artista, sorprendiéndonos a todos: Ale Sergi, el integrante de Miranda!. Esa combinación pocos la esperábamos. Juntos, sonaron increíble y con una química que causaba sonreír.
El evento terminó cerca de las 23:30, con casi dos horas de duración. Cuando la banda se retira, el público comienza a cantar a coro la canción “Oxidado” buscando la vuelta de Noble al escenario. Un final feliz. Ale e Iván cantaron “Yo no quiero volverme tan loco” de Charly García juntos; nadie quedó parado. Aquellas mesas que tan cómodos nos hicieron sentir al comienzo del primer tema que cantó ya no nos alcanzan: queremos, todos juntos, festejar.