lunes, 23 de febrero de 2015

El código Nisman.



Un día más de una incertidumbre que cargaremos los argentinos por mucho tiempo  en nuestras espaldas, puedo casi oler el desaliento en las calles, sin saber qué le sucedió al fiscal Alberto Nisman.
Esto no es un texto de denuncia, ni que busca criticar. Es simplemente de miedo y dolor. Hoy los fiscales se movilizarán buscando homenajear al abogado, y el país nuevamente sabrá que hay causas que están perdidas y que la verdad no será revelada.  Y que el silencio y la represión es, quizás, el transporte más seguro para sobrevivir en la ruta de la denuncia en argentina.
Ojalá me esté equivocando, ojalá esto pueda cambiar. Ojalá el pasado de nuestro país se equivoque, ojalá la historia no se repita. Ojalá mañana me levante por primera vez en el último mes sin preguntarme: “¿Qué dirán los textos de historia Argentina en diez años sobre la muerte de aquel fiscal en el 2015? ¿Voy a tener que explicarle a mis hijos una versión no confirmada de mi verdad o por fin algo va a cambiar?”.